La música es la última palabra del arte, como la muerte es la última palabra de la vida.
(Fuente: miguelgh)
“Ya no hay vuelta atrás, lo sientes. Y justo entonces intentas recordar en qué momento comenzó todo, y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas. Mucho antes… Y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez….y, por mucho que te esfuerces… ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo.”
A veces nos encantaría borrar un recuerdo de nuestra mente, hacer como si no hubiésemos vivido un momento determinado, como si no hubiésemos conocido a una persona, como si nunca hubiésemos visitado un lugar en particular, como si un sentimiento específico no hubiese florecido nunca en nosotros. Podría ser tan fácil, pulsa el botón Supr y que toda esa información desapareciese para siempre. Pero, ¿qué quedaría en su lugar? un vacío, una agujero negro…siempre me han asustado los vacíos, las lagunas, la nada. Prefiero guardar el mal momento, y el conocimiento que he adquirido al vivirlo, para evitar cometer el mismo error. Sé que hay personas que no se merecen ningún tipo de consideración por mi parte, que no merecen ser recordadas, ni que les dé un mínimo de importancia. Pero para mí son importantes, porque he aprendido algo gracias a ellas, han determinado mis pasos, mis formas de actuar, mis caídas…y por eso debo recordarlos. No me gustaría encontrarme con una de esas personas y que no me mirase, aunque fuese de forma esquiva. Al ver a esa persona yo no recordaría el sentimiento que me causó, o el mal momento que pude vivir con él/ella, si no lo que aprendí al compartir un momento o sentimiento determinado con esa persona, aunque esa no fuese su intención. Pero si borrase esos recuerdos de mi mente, esos errores, esa enseñanza desaparecería, y una parte de lo que soy también lo haría, así que no, no quiero borrar nada de mi mente, ni siquiera un segundo, ni siquiera a ti….
La inspiración.. llega de una forma inesperada, en momentos necesitados. como copos de nieve caen en el papel y poco a poco transforman todo un mundo nuevo y mágico que solo existe en tu cabeza.
(vía elmundoqueguardoenmi)
“Los sueños son esbozo del deseo”
Contando las gotas de lluvia. Falta poco para el amanecer, y el momento culmen de esta realidad se degrada. El cielo aún oscuro y la luna ya en una parte baja, llenan el valle de una luz plateada que al chocar con la lluvia crea un espectáculo de luces. Desde la venta observo el fenómeno que atrae a mi mente a soñar. Frotando los ojos desaparece el deseo, y una melodía titubeante aparece. Extrañado observo la luna, su momento final ya está cercano y el cielo antes negro se va tornando en azul, una escala de azules que recuerdan lo rápido que todo desaparece. La música ahora más intensa, se vuelve lírica y una nueva luz naranja rojizo se adentra por el este. Conforme llegan los primeros rayos de sol algo desaparece, al principio cosas pequeñas e imperceptibles pero con el tiempo árboles, rocas, y el propio océano. Sólo queda esta pequeña hilera de casas. Me aparto con miedo de la ventana intentando huir de los mortíferos rayos que acaban con todo a su paso, cruzo la casa con ansias de ocultarme en la oscuridad de la Luna y el oeste. Salgo corriendo por la puerta trasera mientras las paredes más expuestas se transforman en una ceniza brillante color violáceo y la luna, antes grande y vigorosa, ha desaparecido completamente del valle, su oscura y protectora presencia ya no están. Poco a poco los últimos detalles de las casas que aún quedaban en pié desfallecen conforme los rayos solares llegan hasta mí, y ya no hay sombra en la que cobijarse, siento algo en mi interior, un frio que no va acorde con la luz que me atraviesa. De repente, unos pequeños desgarros indoloros de mi piel y la ropa dejan ver lo que hay al otro lado, volviéndome translúcido, invocándome a unirme a la nada. Caigo en el suelo, este es el fin, de nada servirá seguir huyendo y ya no hay sombras que me refugien. Me abandono a desaparecer ya no queda mucho, no puedo ver mis piernas, ya no están, ni el torso, ni las manos. Caigo de repente, cierro los ojos para contrarrestar el vértigo. Y al abrirlos, todo está como siempre. El sol ha salido, es la hora de levantarse y empezar un nuevo día. ¡Lo que hacen los sueños! La mente puede ser despiadada cuando dormimos. Los sueños placenteros pueden transformarse súbitamente en la pesadilla más enloquecedora inimaginable. Pero… aunque lo haya pasado mal, muchas veces desearía seguir allí, en ese mundo que es mi mente relajada, donde todo es inofensivo, aunque no lo parezca, donde vivo y muero en el mismo tiempo, donde hablo y canto al relatar mis cuentos y donde, si me diese cuenta de que duermo, podría controlarlo todo con los pensamientos.